Agua dura

Se define como agua dura, aquel tipo de agua cuyo contenido disuelto de minerales es elevado y puede causar distintos problemas a la población con el consiguiente gasto energético y económico gubernamental cuando se trata de corregir y disminuir su proporción.

Dureza del agua

Entre los minerales disueltos que podemos encontrar está el calcio, el magnesio, el manganeso… que en cantidades importantes puede causar los siguientes inconvenientes:

1 – Formación de espumas en piscinas o embalses.

2 – Los sanitarios acumulan parte de estos sedimentos y se estropean más rápidamente.

3- Manchas antiestéticas en los platos de ducha.

4 – Los detergentes de las lavadoras pierden su eficacia y la ropa requiere un enjuague adicional.

5 – La acumulación de minerales obstruye las tuberías y por tanto causa gastos de mantenimiento mucho más elevados.

6 – Las calefacciones por agua caliente también pierden eficiencia y pierden poder calorífico.

7 – Los vasos y copas se oscurecen al lavarlos en el lavavajillas.

8 – El jabón de piel también pierde eficacia y pueden proliferar posibles  infecciones por bacterias resistentes al lavado.

Aunque la mayoría de estos inconvenientes pueden ser desagradables, podemos afirmar que el agua dura no es un problema grave para la salud de los individuos, ni un problema que carezca de solución. Ante los primeros síntomas, siempre se tratará de encontrar el mejor tratamiento para el agua, intentando reducir su dureza y por tanto su concentración de minerales.

Turbidez del agua dura

El objetivo no debe ser alcanzar un agua de pureza total o exenta de minerales, ya que un mínimo de concentración de calcio y magnesio sí que son necesarios y beneficiosos para la salud y para las necesidades dietéticas dentro del consumo humano diario.

Tipos de dureza del agua:

El agua blanda : Menos de 17 miligramos por litro.

Agua levemente dura: Entre 17 y 60 miligramos por litro.

Agua moderadamente dura: Entre 60 y 120 miligramos por litro.

Agua dura: Entre 120 y 180 miligramos por litro.

Agua muy dura: más de 180 miligramos por litro.

Cuando se sospecha que el agua es dura o muy dura, se deben llevar a cabo distintos tratamientos para tratar de ablandarla o restarla concentración mineral. El método más habitual corresponde al intercambio iónico o descalcificación del agua. El mayor problema suele ser el carbonato cálcico, y las sales de magnesio, por ello se suele añadir minerales con carga positiva (sodio y potasio) que interfiera con los otros minerales y ablande el agua.

 

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