Agua embotellada

¿Conocemos el origen del agua embotellada que bebemos cada día? ¿De dónde viene?¿Tiene algún tratamiento de purificación? Vamos a tratar de responder todas estas preguntas sobre el agua embotellada en general. Después dependerá de cada persona y de la región donde viva, que investigue un poco más y que descubra el origen y la procedencia del agua embotellada que llega a su mesa.

Aguas en botellas

Las ventas de agua embotellada siguen creciendo año tras año y cada vez hay más gente que tiene la convicción de que para cuidar a su familia resultará más saludable adquirir las botellas en el supermercado, que consumir el agua directamente del grifo. Y parte de la culpa de estos pensamientos los tienen las campañas publicitarias de las propias marcas de agua embotellada, cuyos slogans siempre hablan de “salud” o de “cuidarse” ensalzando las propiedades de la montaña, lago o estanque de la que se extrae dicho agua.

Cuando el consumidor tiene que pagar por algo que ya tiene en casa y de manera gratuita, las razones para comprar deben ser muy poderosas, y esto lo saben las marcas, por lo que intuimos que sus campañas publicitarias pudieran exagerar y tratar de captar clientes, de una manera poco ética, ensalzando propiedades que quizás no sean del todo verdad, pero siempre dentro de un marco legal.

A veces encontraremos información que dice “Agua de montaña” y un dibujo o una fotografía de una montaña nevada en la etiqueta. Colores azules y blancos que transmiten la sensación de pureza o nos comentan las magníficas propiedades de los minerales disueltos en su interior.

Etiqueta agua de montaña

No nos dejemos engañar y tratemos de saber qué es realmente lo que venden estas compañías y que tipo de agua vamos a introducir en nuestro cuerpo y en el de nuestra familia. ¿Sabías que muchas envasadoras de agua embotellada utilizan agua del grifo purificada? A continuación vamos a ver los distintos tipos de agua embotellada que podemos encontrar en nuestro supermercado más cercano.

TIPOS DE AGUA EMBOTELLADA

Agua de manantial:

Se trata de un agua procedente de las acumulaciones subterráneas y que fluye de forma natural hacia la superficie terrestre. En el caso que sea necesario el uso de pozos u otros procesos para alcanzar el agua, la legislación obliga a que su composición y concentración de minerales sea igual a la que fluye por fuera. De esta manera se evitan aguas acumuladas o estancadas. El agua de manantial suele estar libre de contaminantes, ya que las propias características del subsuelo la protegen de los agentes externos.

Agua purificada:

En otras ocasiones, algunas empresas envasadoras de agua utilizan procesos de purificación, ya sea por destilación, desionización, ósmosis inversa u otras técnicas, para obtener un agua con unas características propias y aptas para el consumo humano.
El agua primaria que se utiliza puede proceder de diversos orígenes, ya sea de origen subterráneo, de ríos, o directamente agua del grifo que abastece a la población donde se encuentren.

Agua mineral:

Hace referencia a un tipo de agua que contiene menos de 250 partes por millón de sólidos disueltos. Estos sólidos son lo que se conoce como minerales. Su composición debe ser constante y así debe aparecer en el etiquetado.

Botella de agua mineral

Agua con gas:

Este tipo de agua se embotella con gas CO2, o dióxido de carbono, que es el responsable de las burbujas o efervescencia. Al no tener ningún otro aditivo, es posible etiquetarlas de acuerdo a su origen, pudiendo venderse como agua con gas de manantial, agua mineral con gas…etc

Agua de pozo:

Hoy en día casi inexistente entre las marcas envasadoras. Se trata del tipo de agua que se ha obtenido mediante procesos de extracción vertical sobre una capa de roca y arena, formando un pozo que permita su transporte hasta la superficie. Para más información, lea el apartado de agua subterránea.

Riesgos de consumir agua embotellada

Cada vez existen en el mercado mayor cantidad de envases de todo tipo, de todos los colores y de diferentes durezas. Algunos dejan pasar la luz y otros son más opacos. Algunos envases pueden aplastarse con facilidad para ocupar menos espacio en la bolsa de la basura, y otros envases juegan con los colores dando una imagen nueva de bebida moderna y actual.

códigos de plásticos de botellas

Pues bien, la mala noticia es que el agua en contacto con el plástico tiende a captar partículas que disuelve en su interior. Esta captación aumenta con la temperatura y con el tiempo. Esto significa que si el agua lleva mucho tiempo embotellada, o si el supermercado la tiene almacenada en un lugar soleado, o si el tendero de nuestro barrio las guarda junto a la calefacción, posiblemente esa agua tenga partículas dañinas para nuestra salud.

Otra mala noticia referente al plástico de los envases, es que las leyes actuales no obligan a los productores a especificar los componentes que incluyen cada tipo de envase. Únicamente les obligan a decir el tipo de plástico del que se trata, pero no del resto de derivados o añadidos con los que se consigue cambiar el color, la forma o la plasticidad.

Entre las sustancias más dañinas que podemos encontrar, está el PVC. Por suerte hoy en día se ha prohibido la fabricación de envases y tuberías con este material. También encontramos los ftalatos y partículas como el bisfenol A o BPA, presente también en el plástico fino que recubre las bandejas de alimentos. Y que actúan en el cuerpo como disruptores endocrinos. Se comportan como si de una hormona se tratase. Algunos estudios relacionan estas partículas con la obesidad infantil, ansiedad e hiperactividad en menores.

Por lo tanto, desaconsejamos el consumo de agua embotellada en niños y mujeres embarazadas. La mejor alternativa, quizás pase por agua en envase de vidrio, o directamente el consumo de agua del grifo purificado con una simple jarra filtradora.

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