Agua residual

Hasta mitad del siglo XX, no existían industrias excesivamente contaminantes o perjudiciales al medio ambiente. Todo resultaba natural y la propia naturaleza se encargaba de reciclar los posibles residuos que el ser humano generaba. Pero desde hace unas pocas décadas, la aparición de residuos sólidos urbanos y aguas residuales se ha convertido en un verdadero problema de ámbito global, al que pocos países intentan dar una solución que no implique perjudicar el ecosistema.

Aguas residuales

El océano se ha convertido en un basurero universal. Auténticos ríos de aguas residuales desembocan cada día en el mar, y aunque al principio parecía disolverse sin problemas, hoy en día sabemos que su gran capacidad de absorción ha llegado al límite.

Existen enormes islas de auténtica basura flotando en nuestros océanos. Los médicos ya desaconsejan el consumo de pescado porque contiene cantidades significativas de plomo y mercurio. Y el aumento exponencial de población humana no hace otra cosa que empeorar el panorama, consumiendo y secando las pocas reservas de agua potable que aún nos quedan.

El agua residual generada por la industria sigue sin tener un tratamiento adecuado y continúa siendo vertida en lagos y mares. Las tecnologías modernas tratan de buscar alternativas más económicas de depuración. Aparte del coste monetario, y el esfuerzo por tratar de depurar un agua residual, se añade el residuo seco obtenido tras la separación, cuya eliminación implica casi las mismas consecuencias que el propio agua residual, por lo que el problema se mantiene y se soluciona enterrando los desechos en zonas denominadas como “cementerios de residuos”, que a su vez, requieren gasto económico para impermeabilizar y evitar que el agua de lluvia pueda filtrarse a su interior.

Río contaminado por agua residual
Otras soluciones alternativas implican el uso controlado de bacterias macrófagas que se alimenten de toxinas, en combinación de filtros biológicos, filtros de arena, de carbón activo e incluso camas de vegetación hidropónica que absorba de manera específica los contaminantes que puedan persistir en el agua tratada.

La solución podría estar las nuevas tecnologías, pero también podría estar ya mismo en las intenciones de los propios gobiernos interesados de cada país. Es necesario aplicar legislaciones a nivel mundial que defiendan el medio ambiente y controlen la producción del agua residual. El coste económico es prácticamente anecdótico respecto del coste medioambiental. El dinero puede gastarse y puede recuperarse, pero el planeta no.

Pensemos en el tipo de futuro que queremos dejar a nuestros hijos en herencia. Escondamos la basura bajo la cama y que lo limpien ellos cuando el mal olor no les deje dormir.

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