Tipos de purificación de agua

Tipos de purificación del agua

Vamos a ver los diferentes tipos de purificación que podemos encontrar hoy en día en función de los contaminantes que contenga el agua a tratar. Entre los contaminantes más habituales encontramos las partículas no deseadas, las bacterias, los minerales no deseados y residuos químicos no deseados.

A su vez, identificamos 4 tipos de categorías en las que incluimos los procesos de purificación, que son: Por separación, filtración, oxidación y proceso de purificación mediante la adición de productos químicos.

Cada método tendrá sus ventajas y sus desventajas, así como diferentes costes económicos, diferentes resultados y diferentes tiempos de ejecución. A continuación vamos a ver algunos casos sobre los distintos métodos existentes para purificar el agua.

1 – Purificación por separación:

En esta categoría destaca el proceso de sedimentación, en el que las partículas más pesadas disueltas en agua, terminan precipitando y acumulándose en el fondo del recipiente.
Destilación: Hervir el agua de 15 a 20 minutos consigue evaporar sustancias químicas no deseadas, y a su vez elimina los pequeños microorganismos, bacterias, hongos o seres vivos que puedan habitar en su interior.

La luz ultravioleta, aplicada sobre agua clara, previamente filtrada, también actua como potente bactericida, aunque es una tecnología que aún está en proceso de mejora y necesita avanzar y mejorar la técnica.

2 – Filtración:

Agua filtrada

En esta categoría encontramos numerosos tipos de purificación. Se suelen utilizar filtros de arena, de tierras diatomeas, de cerámica porosa, aunque los que mejor resultado obtienen son los filtros de carbón.

El carbón es capaz de eliminar la mayoría de productos químicos del agua, e incluso del plomo, aunque suelen obstruirse con facilidad, por lo que necesitan utilizar previamente otros filtros de sedimentos de mayor tamaño.
El carbón granuar es más barato, pero suele dejar escapar mayor concentración de partículas no deseadas.

Osmosis inversa: Se suele utilizar unas membranas con orificios microscópicos para lograr unos magníficos resultados en la eliminación de minerales y sales, aunque no tan buenos para la eliminación de bacterias o productos químicos.

También recientemente se está estudiando la eliminación de aceites y contaminantes derivados del petroleco mediante la adicion de pequeás microalgas o bacterias que son capaces de digerir y consumir los lodos y aceites disueltos en el agua. Las aplicaciones son de manera más particular en casos de fugas de petróleo o de combustible en aguas marinas.

3 – Oxidación:

Oxigenar el agua consigue descomponer olores y equilibra los gases disueltos. Sin embargo se trata de una tecnología cara, que necesita una gran cantidad de espacio y que, cada vez en mayor proporción, aparecen indeseables contaminantes procedentes de la atmósfera e interfieren en la purificación. Sería necesario purificar primer el aire, para después intentar purificar el agua mediante el proceso de aireación u oxidación.

Se utiliza también el ozono como eficaz bactericida, ya que el oxígeno de esta partícula reacciona matando los distintos microrganismos, así como aglutina minerales como el hierro o el manganeso

4 – Adición de productos químicos:

Un producto muy usado y conocido en todos los procesos de purificación es el Cloro. Es barato y fácil de adquirir, pero tremendamente tóxico, por lo que descontamina las aguas pero puede ser un peligro para el factor humano. Para corregir su toxicidad se miden pequeñas cantidades o se sustituye, como ocurre en las piscinas y balnearios, por Bromo, que no es tan potente, pero no desprende un olor ni un sabor tan fuerte tan desagradable como el cloro.

Otros productos químicos utilizados para purificar el agua son el yodo, el peróxido de hidrógeno ( agua oxigenada), la plata…etc.

Posteriormente, y en función del grado de purificación y el destino del agua, podemos encontrar otros productos, como la cal y otros agentes alcalinos, de mayor toxicidad o peligro para el consumo humano, por lo que se utilizan en menores cantidades, y siempre bajo el control y el seguimiento de las distintas organizaciones de salud.

Purificación química

Sistemas de purificación en casa:

Recientemente, y ante las malas experiencias y los riesgos del consumo del agua tradicional del grifo, son muchas las personas que optan por implantar diferentes sistemas de purificación de agua en sus cocinas o baños, para disponer, ya sea por higiene o para la alimentación, del mejor tipo de agua potable posible.

Una simple jarra de apenas 1 litro de capacidad, que utiliza un filtro de carbón, puede ser una sana alternativa al agua embotellada, sin los problemas de almacenamiento, menores costes y sin el riesgo de bisfenoles o partículas químicas nocivas que provienen del plástico de las botellas. Recordemos que la mayoría de recipientes en los que viene el agua embotellada, son no rellenables, y así debe aparecer en las etiquetas. Reutilizar varias veces una botella de plástico es un riesgo para nuestra salud.

Aparte de las jarras, podemos encontrar en el mercado dispositivos que se instalan directamente en las cocinas, ya sea por ósmosis inversa o mediante carbón, que recogen el agua directamente de la tubería, la filtran y la expulsan por un grifo similar al grifo convencional, pudiendo usar uno u otro indistintamente según sea la necesidad.

Estos aparatos también disponen de filtros, más sofisticados que el de la jarra, por lo que necesitan ser cambiados cada cierto tiempo o cada cierto volumen de agua filtrada. Generalmente una vez al año.

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